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Es el jugador de moda. En Montecarlo intentó hacer saltar la banca, pero Rafa Nadal frenó su descaro. En Barcelona, sin el capo manacorí, Fernando Verdasco se adjudicó el torneo Conde de Godó. Y no se quiere parar ahí. Ha colocado Roma en su punto de mira. Ya está en cuartos.
El tenis en España no es sencillo. Rafa Nadal apaga la estrella de todos los jugadores. Sólo pueden brillar en grupo. En la Copa Davis juegan, hacen travesuras. Juntos maquinan el asalto al monopolio balear. De entre ellos, uno sobresale, Fernando Verdasco. Es su momento. Un buen torneo es casualidad. Con dos, se puede empezar a hablar de calidad. ¿Qué sucederá en Roma?
Nokak Djokovic será su rival. Una victoria contra el serbio son palabras mayores. Un ‘match ball’ para el madrileño. Se juega su prestigio. Esta palabra ya se asocia a su nombre, pero con reservas. Necesita confirmar los destellos de tenis de los quince días anteriores. ¿Es Verdasco flor de un día o su aroma merece perfumar el jardín de la excelencia? ¿Afortunado o sublime? ¿Calidad o casualidad?








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