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Fernando Verdasco ya tiene su gran título. El madrileño lleva tiempo persiguiendo un trofeo de prestigio, y, por fin, ha llegado. Ha sido en Barcelona. Verdasco no tenía en sus planes disputar el torneo Conde de Godó, pero su cambio de opinión de última hora ha sido rentable.
Tras superar a su amigo David Ferrer en la semifinal, su último obstáculo para hacerse con el cetro de campeón era Robin Soderling. El sueco intentó deshacerse de su oponente con su magistral golpe de derecha. Pero Verdasco estaba destinado. Aguantó los envites nórdicos, y levantó el imponente Godó.
Verdasco necesitó tres sets para saborear la gloria. 6-3, 4-6 y 6-3. Fue una victoria sufrida, pero un triunfo al fin y al cabo. Con pedigrí. Verdasco se ha hecho mayor. Es el noveno del mundo. Nueces con ruido. La esperanza se ha confirmado.








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