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Andy Murray se clasificó para las semifinales del Open de Australia 2010 después de beneficiarse del abandono por lesión de Rafa Nadal. Previamente, el escocés había ganado dos sets y tres juegos con un excelente tenis.
El escocés Andy Murray fue el verdugo del último español en liza en Australia, Rafa Nadal, que se desprendió del título logrado el año pasado al ceder por un marcador global de 6-3, 7-6, 3-0 y retirada por lesión cuando se llevaban consumidas dos horas y media de juego.
El partido comenzó con ambos tenistas demostrando el porqué de su ranking. Nadal y Murray estaban enchufados y dejaron para la hemeroteca puntos de gran calidad en los primeros compases del choque.
El segundo set fue, lógicamente, de menos intensidad. Nadal y Murray se tomaron un respiro porque el ritmo vertiginoso con el que disputaron el primer acto era no apto para cardiacos.
Apenas se habían jugado media docena de puntos del tercer set, cuando las alarmas saltaron ya que Nadal se sentaba en la silla y pedía la asistencia del fisioterapeuta de la ATP. El balear se señalaba la rodilla derecha y su cara era buen reflejo de que pasaba por su cabeza.
Tras un leve masaje en el aductor, Nadal volvió a saltar a la pista, cedió el juego al servicio y en el siguiente dio muestras de no poder ir detrás de la pelota.Cuando el escocés ganó el tercer juego, Rafa le paró antes de que se sentara en la silla. “No puedo”, afirmaba el número 2 del mundo, que enfiló camino de vestuarios. De esta triste manera dejo Nadal el primer Grand Slam del año.








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