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Fernando Verdasco entrenaba ayer con Feliciano López y comprobaba el bote irregular de la pelota. Estaba en la línea de fondo del estadio Islas Malvinas, donde se disputará la final de la Copa Davis.
El madrileño botaba y botaba, en un área de un metro cuadrado, y se encontraba diferentes alturas. Emilio Sánchez Vicario y Vicente Calvo, preparador físico del número 12 ATP, miraban resignados la escena.
“La pista es igual para los dos equipos y es en la que tenemos que jugar. Ni va a mejorar ni va a empeorar porque ya está pintada”, advierte el capitán de España.








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