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El español David Ferrer ha derrotado en un maratoniano partido a Lleyton Hewitt por 6-2, 3-6, 3-6, 6-3 y 6-4, y se clasifica para los octavos de final. El tenista español no tenía su día y, para colmo, al otro lado de la red, Lleyton Hewitt era probablemente el peor enemigo que podía tener. El partido discurrió por los derroteros esperados durante el primer set: Un Ferrer muy enchufado que volvía loco a Hewitt desde el fondo de la pista, con un peloteo duro e intenso que el australiano no podía aguantar.
Comenzó el segundo set y desde el primer saque se vio que aquello había cambiado: Hewitt tiró de estrategia y se fue a por el partido en la red. Desde el fondo, crecido en confianza, su característico revés se convirtió en un ‘arma mortal’ y empezó a lanzar paralelos y cruzados a donde las piernas de Ferrer no podían llegar. En un abrir y cerrar de ojos, Ferrer iba un set abajo y Hewitt recurría a su clásico ‘come on’ en cada uno de sus golpes ganadores.
En el cuarto set la grada de la Lenglen, que había animado al australiano durante todo el partido, claudicó. Ferrer se agarró a la pista, tiró de repertorio y empezó a mover al australiano con su derecha. Esta manga fue épica: Lleyton no se conformó con ir a un quinto set, sino que corrió a cada uno de los ganadores de David y no dio una bola por perdida. Ferrer fue un vendaval de tenis y cambió la inercia de un partido que se le había puesto muy cuesta arriba.
En el quinto acto, el partido llegó a su cenit. Ferrer recibió un warning que le costo un punto y un juego en el servicio de Hewitt. David se fue un poco del partido y el ex número uno del mundo echó el resto. El australiano llevó el partido a su terreno y empezó a presionar al español en la red. En el sexto juego del quinto set, tuvo el partido en la mano: Una bola de break que salvó el español. A partir de entonces Ferrer dejó claro que él era el favorito esta tarde. En el noveno juego aprovechó la última de las tres bolas de break que dispuso, y allí gano el partido. Ferrer pasa a octavos de final donde le espera Radek Stepanek, verdugo de Robredo.








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